​​Latin Jazz & More

​Partidaria de un estilismo que no es que sea desenfadado, sino que llega a desenfundado y bizarro, es una ayuda inestimable a la hora de salir en los papeles. Sus letras pasan de inesperadas a concienciadas y mientras tanto, no hay fiesta nupcial en la que no se baile con un disco de Kate. Sin embargo, a su matrimonio con Russell Brand, le puso final sin música en apenas catorce meses, por considerarlo “vacío y superficial.”

​Frente a una Madonna siempre dispuesta a buscar el escándalo o frotándose las partes íntimas y poniendo crucifijos o vírgenes en su ambientación y estilismo, Katy Perry es la nueva “girl” de la canción en formato conservador. Dicen de ella que maneja un pop no apto para diabéticos. Sí, Katy Perry pone demasiada azúcar a sus letras, y en ocasiones provoca comas diabéticos, pero es la reina de las ventas. La “experimentación” no es lo suyo.

​Su vídeo, en el que interpretaba el personaje de Katy Pätra y que mezclaba estilismo egipcia con un ambiente de la escena hip hop de Memphis, es un tema aparte: si se calcula que actualmente unos 4.000 millones de personas tienen acceso a internet, este vídeo se acerca peligrosamente a los 2.000 millones de visitas. Hagan cuentas.

​Sus vídeos, lejos de la estética de peleas de pandillas de moteros, nos ofrecen un paseo por películas icónicas de los 80, comedias románticas, aventuras en la selva y un mundo de “chuches”. Un mundo de mucho color con batidos rosas, animales que bailan y niños con distracciones sanas. ¿Es quizás su mundo el de la era Trump, ese que ha votado al muñeco rubio? Sin embargo, detrás de ese mundo de entretenimiento sano su éxito puede ser leído también como una suerte de reacción: un retorno a los orígenes del pop como la versión lavada y especialmente diseñada para consumo de las masas blancas, de la música demasiado sensual de los negros.

Nacio en 1984 en Sta barbara California

Katy Perry (Katheryn Elizabeth Hudson)